Cogiéndola suave

Ya tres meses de no pararme por aquí. Hasta tuve que sacudir el polvo antes de empezar a escribir. Ni hablar.

Siempre he sido de la idea de que “si se quiere se puede”, pero y entonces ¿wtf con el cuento que me traigo de “no he tenido tiempo de venir a escribir”? Qué curioso, justo el tiempo es EL tema que me tiene hoy aquí.

En tiempos pandémicos es más fácil perder la cuenta de los días y las semanas, así que no sé desde hace cuánto estoy en esta dimensión donde no paro de girar, me pierdo constantemente entre las ideas del: “tengo demasiadas cosas que hacer”, “estoy harta”, “lo que quiero hacer no lo puedo hacer porque tengo mucho trabajo”, “ya no quiero trabajar”, “deja escribo una lista más de los pendientes de esta semana”, “ahora quiero tiempo para hacer ejercicio porque la lonja y el envejecimiento están rudos”, “hoy me tomé un tiempo para mis cosas pero ¡oh sorpresa! ya no quiero hacer ni eso.”

Y entonces una parte de mí me regaña y me pide que deje de quejarme, que note lo afortunada que soy. Y sí, suelo hacerle caso lo más que puedo pues efectivamente estoy de acuerdo con que soy bendecida por muchas razones. Pero eso ya no me está siendo suficiente para callar a esa otra parte de mí que sólo tiene ganas de hacerse bolita en el sillón, mientras come una quesadilla con aguacate.

Luego hasta risa me doy porque cada vez que prendo el micrófono en las tardes, sé que los que me escuchan también ya están hartos de este año e incluso en muchas ocasiones están en peores circunstancias, porque por su edad o su tipo de trabajo están más expuestos y son más vulnerables al virus. Intento ser una voz de aliento aunque diga noticias monótonas y desalentadoras. Luego dan las 8pm, el programa termina, la sensación de fastidio regresa y la voz de aliento se desvanece.

Ya he buscado mil estrategias para mantener los ánimos arriba en estos tiempos de incertidumbre, hartazgo y ansiedad. Se las he dicho a mis radioescuchas y las he puesto en práctica. ¿Han funcionado? Sí, por momentos y/o por temporadas. Bendito.

Por otro lado, debo confesar que he pasado ya varias semanas pensando en este espacio. El que desde hace casi tres años es mi lugar favorito para venir a echar a andar de manera juguetona a mi neurona, por eso hasta escalofrío me daba el sentir un vacío mental y cero ganas de escribir.

Así que hoy decidí venir así. Así como así. Sin un tema definido pero con la convicción de decir lo siguiente:

En estos tiempos, cuando ya nadie entiende nada, cuando los desvaríos mentales están a la orden del día, cuando las noticias de hoy son iguales o peores a las de ayer; tal vez de las mejores cosas que podemos hacer es, como dice una amiga, “cogerla suave”, es decir, ponernos flojitos y cooperar. Y si nos sentimos mal, aceptarlo, no intentar cambiarlo y tampoco sentirnos culpables.

Ya pasará. El cuándo y el cómo ya no importa. Cada quien lo está manejando como va pudiendo. Así que abrazo grande para ti que también estás en una montaña rusa de emociones.

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