Simplicidades que enamoran

Que lo descubras cantando tu canción favorita, que estando medio pasado de cervezas te busque para saber cómo estás, o que en un concierto se las ingenie para lograr que un altote no te tape la vista. ❤

De un tiempo para acá ese tipo de detalles llenan mi pechito de amor. Ahora me doy cuenta que solía poner mayor atención a acciones grandes. Sin embargo, hoy me mantiene más entretenida y motivada el entender que los detallotes pasan de vez en cuando y son increíbles; pero los chiquitos, que se hacen sin pensarse mucho, pueden estar sucediendo todo el tiempo y son igual de valiosos.

Tal vez el pasarlos por alto está ligado al “dar por sentado” a la otra persona y a la manera en que te trata. Bendita la hora en que reenfoqué mi atención (¡que no sé ni cómo pasó!) porque ahora me resulta más sencillo sonreír por cosas simples, saberme procurada y sobre todo, agradecida; con ganas de sumar también a esa forma de expresar el cariño en el día a día.

Ese tipo de cosas hacen que cuando llegan los problemas, haya más determinación para resolverlos. Es mantener el enfoque en lo que sí se quiere, a tal grado que cuando algo interrumpe la “buena vibra”, enseguida se busca terminar con el elemento disruptor.

Suena fácil, pero a veces el estrés de las actividades cotidianas pesa tanto, que las simplicidades importantes se difuminan. Pero conimgo no. Me niego a que pasen a ser parte del fondo borroso de las imágenes de mis días. Que este post sea un recordatorio de eso en los tiempos difíciles.

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