Así te protejo, aquí sigues dentro

Día de la Mujer. He pasado ya muchas horas pensando en las causas que hay que seguir defendiendo, la complicación y a la vez la bendición que es ser mujer en estos tiempos.

En la radio hoy me tocó hablar con activistas, políticas y hasta una psicóloga para desmenuzar el rol de las mujeres en la actualidad, así que llegué a casa toda empoderada, sintiendo que la lucha está ruda pero sigue siendo necesaria.

Luego me convenzo de que no podemos concentrarnos sólo en lo feo porque sin esperanza no tendríamos fuerzas para seguir adelante. Entonces mejor me pongo a pensar en los motivos que tenemos para estar orgullosas.

Después abro las redes sociales, leo los chats de mis grupos de amig@s y veo la indignación que hay en México por la violencia, los feminicidios, las marchas que se organizan y los derechos que se exigen. Me vuelvo a indignar. ¡¿Porqué carajos vivir tranquil@s es sólo para unos pocos privilegiados?!

Respiro. Busco dejar del otro lado de la puerta la impotencia, el estrés y los apuros. Vuelvo a respirar y poco a poco la paz aparece. Me reconecto conmigo, con lo que soy, con mi continua transformación que es mucho más pronunciada y enredada desde que dejé mi casa, a mi gente y sobre todo mi cultura. Reconozco lo afortunada que soy y lo agradezco infinitamente.

Y como ya es costumbre en ese tipo de momentos llega de la nada esa canción.

Es curioso como en la mayoría de los momentos de “reconexión” después de una racha de estrés o ajetreo, aparece ESA rolita una y otra y otra y otra vez. Cuando el alma vibra con algo, vibra y punto ¡Y qué bueno! porque justo así es como sabemos que ahí la llevamos y no todo está jodido.

Es una canción que no disfruto en público, ni tampoco en un momento fabricado, llega solita. Tiene que ser un momento en el que esté sintiendo mi historia, mi vulnerabilidad y mis convicciones. Bendita canción que me lleva unos 4000 kilómetros al sur de dónde estoy y me recuerda quién soy.

Así que yo lo que te deseo con mucho cariño éste y todos los demás días del año, es que tengas varios de estos encuentros con lo más profundo de tu ser, y que por un ratito todo a tu alrededor “desaparezca”.

“Aunque yo me oculte tras la montaña, y me encuentre un campo lleno de caña, no habrá manera mi rayo de luna que tú te vayas”

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